-Creo que ha empezado a llover...
+¿Qué más da? Ahora, que caiga lo que quiera.

martes, agosto 23

Besos de café.

Notó un cosquilleo recorriendo su espalda, y comenzó a abrir los ojos lentamente. Y entonces le vio, con una sonrisa mañanera y los rayos que se infiltraban por los huecos de la persiana acariciando su torso. Nunca le había visto de esa manera... y eso le gustó. "Buenos días, princesa". Ella le sonrió y entonces se dio cuenta de que olía a café y tostadas. Él se dio cuenta "Te he hecho el desayuno, pensando que tendrías hambre".  La chica pálida asintió; no tenía mucha hambre pero no le iba a desilusionar. Entonces él se levantó y se puso los calzoncillos de Superman que a ella tanta gracia le hacían. Cuando volvió con la bandeja del desayuno, ella no pudo aguantar una carcajada, parecía cualquier cosa con la bandeja de flores y sus calzoncillos de crío. Él se rió con ella. Después de haber desayunado, la abrazó y le dio un beso, de esos que saben a café.
                                                

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