Ves a miles de personas cada día, cientos de gentes diferentes. Haces amigos y piensas que serán para siempre, pero probablemente se vayan tan pronto como vinieron. Conoces a cientos de personas y ninguna deja huella; de repente conoces a una persona y te cambia la vida, para siempre.
Un día normal te lo encuentras, puede ser en la cola del supermercado, en un parque, en la biblioteca, o tal vez en un garito de mala muerte. Le ves y quieres que se fije en ti, que te hable, que te toque, que te haga reír. Piensas que es una tontería, el mismo juego de siempre, las mismas estupideces de toda la vida. No se te ocurre pensar que esta vez todo va a ser completamente diferente, que ahora no lo crees posible pero dentro de unos meses vas a querer pasar cada minuto a su lado, vais a hacer planes de futuro: lo grande que será la casa, si estaremos cerca del mar o en la montaña, ciudad o pueblo, nada de hijos... Las mismas tonterías que se dice todo el mundo en estos casos. Pero no sois como todo el mundo. La gente no cambia sin motivo. Dios, el Karma o lo que quiera que haya ahí arriba, no hace las cosas sin saber; la casualidad no existe. Pero el futuro da igual. Ahora sólo quieres que te coja la mano y te guiñe un ojo, quieres enseñarle tu sonrisa y el nuevo moratón de tu pierna, la camiseta nueva, las gafas que te ha dado tu madre... Quieres que te agarre el muslo como sólo él sabe, comerte el mundo a su lado, soñar mil estupideces... Le quieres a él, y nada ni nadie lo va a cambiar.
He encontrado tu blog por casualidad y he de reconocer que me encanta. Tiene mucha personalidad y es verdaderamente original. :D
ResponderEliminarSigue así :) Un beso.♥
http://infinitomasgloborosa.blogspot.com.es/