Todos se van a pasear y me dejan de niñera de unos críos de 12 entrando de cabeza en la edad del pavo, insoportables. El aburrimiento es máximo y a las nueve menos cuarto de la noche, aparece un chico y me propone ir a la ciudad a comer helado. ¿Por qué no? Es alto, moreno y simpático a primera vista. Me advierte que no me quede callada, y nada más montar en el coche me dice que me líe un porro pero le digo que no, entonces lo lía él. Corremos con el coche, soy una imprudente pero de vez en cuando no viene mal. Echa el asiento para atrás para estar más cerca o hablar mejor, no lo sé. Atravesamos la ciudad a toda velocidad, oliendo a marihuana y sintiéndola como corre por las venas, pero como soy una chica buena con dos caladas sobran, me dice que salgo económica. No entiendo cómo desaprovechó la oportunidad de estar en Londres un mes, tres semanas y vuelta a casa arruinado, idiota... Me niego a que se haga otro, mejor vamos directamente a ver focas, pingüinos y a comer un helado. Miro el mar a mi izquierda, es inmenso, y está atardeciendo, me gusta porque no estoy acostumbrada a verlo. No quiero nada gracias. Ya se le empieza a notar la fumada, seguro que llevaba tres o cuatro porros ya, demasiados para mi gusto. Comento lo gracioso que sería tener un pingüino en la bañera de casa. Se nota que no está habituado a esta zona, parece un pez fuera del agua, llama demasiado la atención. Pasamos a ver las focas, después de retorcerme el tobillo, mi intento de parecer una señorita tirado a la basura, soy torpe... Los leones marinos parece que están muertos o son de plástico, al menos los de este lado, parece que las focas de allí se mueven un poco más, mejor vamos a verlas. Oh, Dios, cómo me meo, quiero ir a un bar, aunque subir la cuesta a ver todo el mar sería divertido. No voy a hacer un sinpa, las señoritas no hacemos eso, y será mejor que ni siquiera me roces. lo más lógico es que me invite, pero creo que no tiene ni para pañuelos así que cada uno paga lo suyo. "Papá, ya voy, no te preocupes estoy bien y no estoy por ningún tugurio, esto es divertido" Hora de volver. Mierda, pinchamos una rueda... ¡No vas a fumar en una gasolinera ni en sus alrededores! Ay para quitar la rueda y poner la otra, menuda odisea, menos mal que nos dejan una llave. Anda feo, vamos para casa, ahora ya puedes liarte uno, y pásatelo.
Llegamos y todos nos miran, me da dos besos antes de entrar en casa y yo me voy directa al baño, cuando salgo no abro la boca ni puedo parar de reírme.
Tiene una escalera roja, una azul, una naranja... una para cada día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario