-Creo que ha empezado a llover...
+¿Qué más da? Ahora, que caiga lo que quiera.

viernes, junio 10

Entonces, ¿ése era el límite? Yo había disfrutado de una felicidad mayor que la de mucha gente, pero me había parecido tan corta, efímera, apenas me dio tiempo de percatarme. ¿Acaso había alguna ley natural que exigiera cantidades iguales de felicidad y desesperación en el mundo? ¿Es que mi alegría había desequilibrado la balanza? Parece que sí, porque ahora todo se mueve para el lado contrario, va a contracorriente..

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