Hay muchas ocasiones, en las que sabes que aunque estés haciendo algo mal, algo tremendamente absurdo que no te traerá nada bueno, decides continuar. Cierras los ojos, respiras profundamente, y continúas sin preocuparte (demasiado).
Te han dicho desde tu infancia que lo mejor es pensar las cosas, pero ya estás harta de hacerlo, de pensar en todo lo bueno y malo, de preocuparte por lo que el resto de personas juzguen; ¿Qué les importará a ellos? ¿Acaso es su vida, o les influye de alguna manera? Jamás lo has entendido, y no te molestes, no lo entenderás.
Mira al frente, sonríe a lo bueno y a lo malo, y déjate llevar.
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