-Creo que ha empezado a llover...
+¿Qué más da? Ahora, que caiga lo que quiera.

jueves, septiembre 6

Sandeces.

Levantó la mirada y en la penumbra pudo distinguir su silueta delineada por los escasos rayos de luz que entraban por la ventana. No era temprano, ni de madrugada, es más no había tiempo, se detuvo cuando la abrazó nada más entrar por la puerta. Tampoco había espacio, se evaporó cuando le dio el primer beso en la espalda. Estaba segura que se derretiría si le volvía a tocar, se fundiría al próximo beso, se disolvería al siguiente te quiero. 
Se encogió todo lo que pudo, evitó moverse por si fuera una ilusión y desaparecía al más mínimo movimiento, por si era el sueño de cada noche Se dejó querer. En ese momento lo supo, estuvo tan segura de ello como que el Sol saldría al día siguiente y se pondría a la misma hora de siempre. Supo que vendería su alma por que ese instante no acabase nunca, o se repitiera eternamente. Supo que quería pasar el resto de su vida entre sus brazos, que quería amanecer pegada a él, quería decirle cada día a cualquier hora lo feliz que era a su lado, a pesar de los enfados provocados. Porque que no haya habido ni una sola discusión en casi un año significará algo bueno ¿no? 
No le podía prometer la vida de sus sueños, un chalet al lado del mar, o un enorme piso en el edificio más alto de la ciudad, no podía prometer que cada fin de semana irían a cenar al restaurante más caro de la región, pero le prometía besos en el cuello cada amanecer, susurros de madrugada, caricias de postre durante todos los días de su vida.

Yo antes no era así.

No lo puedo evitar, le echo de menos. Cada poro de mi puta piel le extraña. Ahora entiendo cómo se sentía él cuando me iba. Pero joder, era diferente; me pasaba el día buscando Wifi abierto para wassapearle. Él está aún más lejos, durante cuatro largos días, y hablamos sólo cuatro minutos seguidos como máximo, un total de 10 minutos aproximados al día, sin whatsapp ni pollas y yo con eso no me sacio. Necesito mucho más, necesito su piel, su risa, sus manos... Joder, le quiero a mi lado aquí y ahora. Es que se me nubla la mente y me pongo a llorar hasta con los anuncios de la tele. No puedo vivir sin él, y sé que no es nada bueno depender tanto de una persona, pero no lo puedo evitar...
Mi yo antiguo se hubiera reído de la canción que acabo de escuchar, de la gente que la escucha y de todo pero mi yo actual se ha puesto a llorar como una boba. Le he tenido que llamar y disimular mis ganas de llorar. Su voz, joder, su puta voz hace que tiemble cada célula de mi cuerpo...

lunes, septiembre 3

Me engañó, más bien me dejé engañar.

Da igual, el caso es que hemos pasado prácticamente 2 días juntos, sin separarnos ni para ir al baño casi. Me da igual que la gente nos mirara raro por ir con espadas, hachas, armaduras, mandobles... Lo pasé en grande. Creo que debería haber menos prejuicios en nuestras cabezas y dejarnos llevar mucho más por las situaciones, intentar conocer gente nueva, ser más abiertos de mente. Cada uno tiene sus aficiones y bien mirado todos somos frikis por algo: deportes, libros, cine, salir de fiesta... Lo más normal es que la gente de este país sea friki del fútbol, y por eso justifican que cualquier persona que no lo es del fútbol, baloncesto o algún deporte de esos colectivos y populares es un raro y lo apuñalan a críticas. Si a mí, a mis amigos y a mi novio nos gusta pegarnos con espadas lo hacemos  y fuera, no tenemos que dar explicaciones a nadie, y porque nos miréis con superioridad creerme, no nos vamos a achantar ni vamos a dejar de hacerlo, igual por listos os lleváis un espadazo en la cabeza, mendrugos.

martes, agosto 14

Aqwefjaosidjp

He perdido la razón, la orientación, la capacidad de empatía, la cabeza y más de una vez las bragas en su habitación. He soñado con sus besos, con sus manos, con su voz y con su piel. He relatado mil veces lo enamorada que me tiene; os  he dicho mil veces que yo antes no era así, que no mostraba, y hasta dudo que tuviera, sentimiento alguno. Era dura como una piedra, amante del humor negro y mostraba indiferencia ante cualquier asomo de emoción. Ahora soy débil, como vosotros.....

Ya no soy capaz de escribir un texto seguido. No consigo concentrarme, ni encontrar una inspiración que no me haga vomitar purpurina...

Querida imaginación, vuelve a mí, te necesito.

sábado, julio 14

Conoces a cientos de personas y ninguna deja huella; de repente conoces a una persona y te cambia la vida, para siempre.

Ves a miles de personas cada día, cientos de gentes diferentes. Haces amigos y piensas que serán para siempre, pero probablemente se vayan tan pronto como vinieron.  Conoces a cientos de personas y ninguna deja huella; de repente conoces a una persona y te cambia la vida, para siempre.


Un día normal te lo encuentras, puede ser en la cola del supermercado, en un parque, en la biblioteca, o tal vez en un garito de mala muerte. Le ves y quieres que se fije en ti, que te hable, que te toque, que te haga reír. Piensas que es una tontería, el mismo juego de siempre, las mismas estupideces de toda la vida. No se te ocurre pensar que esta vez todo va a ser completamente diferente, que ahora no lo crees posible pero dentro de unos meses vas a querer pasar cada minuto a su lado, vais a hacer planes de futuro: lo grande que será la casa, si estaremos cerca del mar o en la montaña, ciudad o pueblo, nada de hijos... Las mismas tonterías que se dice todo el mundo en estos casos. Pero no sois como todo el mundo. La gente no cambia sin motivo. Dios, el Karma o lo que quiera que haya ahí arriba, no hace las cosas sin saber; la casualidad no existe. Pero el futuro da igual. Ahora sólo quieres que te coja la mano y te guiñe un ojo, quieres enseñarle tu sonrisa y el nuevo moratón de tu pierna, la camiseta nueva, las gafas que te ha dado tu madre... Quieres que te agarre el muslo como sólo él sabe, comerte el mundo a su lado, soñar mil estupideces... Le quieres a él,  y nada ni nadie lo va a cambiar. 

viernes, junio 8

Puke Rainbows.

Podría pasarme una vida entera a su lado susurrándole al oído lo mucho que le quiero; podría decir un millón de veces que me derrito cada vez que me guiña un ojo o me sonríe; que mi corazón se dispara cada vez que le veo y cuando me toca. Sí, cada día le quiero más. Ya no me preocupa el mañana, sólo pienso en estar a su lado cada segundo, en hablar con él cada minuto, y preocuparme cada fin de semana que no está a mi lado. Yo, la que iba de dura y de insensible, la que vomitaba cada vez que veía una pareja cursi por la calle, ahora soy la reina de las cursilerías. Pero no me avergüenzo para nada de ello, es más, me pasaría el día gritando a los cuatro vientos lo mucho que le adoro.

miércoles, mayo 9

I'm in love.

Cuando me susurra al oído que me quiere, o me dice que bajaría la Luna a mi habitación sólo para que me viera reflejada en ella, o tal vez cuando dice que soy lo más importante de su vida... No, mejor cuando me demuestra que vive sólo para hacerme feliz, entonces es cuando me doy cuenta que estoy loca por sus huesos y que el tiempo a su lado pasa demasiado rápido.

Mine.

Estoy más que segura que si vosotros oyerais todo lo que me dice dejaríais de tenerle ese respeto asco o lo que quiera que tengáis contra él. Y vosotras, tanto que le criticáis... ignorantes de mierda... Si un tío os dice una décima parte de lo que me susurra al oído todos los días, no sólo perderíais la cabeza, sino las bragas. ¿Pero sabéis qué? Que es mío y sólo mío, y no estoy dispuesta a compartirlo con nadie.

Ni si quiera los cubatas o el sexo descontrolado supera la poesía de su cuerpo.

Nunca imaginé que lograría querer a alguien con tanta intensidad como tampoco imaginé que iba a quererle a él. Es cierto que pierdo la razón si estoy a su lado, se me paralizan los músculos y si tuviera alma estoy segura que estaría girando sin cesar, pero es que cada vez que lo veo mi mundo entero tiembla, como si fuese un terremoto de esos que hunden edificios gigantes y con grandes contrafuertes; es como si hubiera un gran huracán y yo estuviera en medio, quieta, con una sonrisa inmensa, esperando a que me abrace. No he logrado pasar más de diez minutos enfadada con él, y estoy segura de que nunca lo conseguiré. Es más, el otro día lo intenté, por gusto, por saber si era capaz, por lo que fuera, pero nada. A pesar de que tenía mil motivos, me miraba como sólo él sabe, me decía esas cosas que él sabe cómo y cuándo decirme para que cada una de mis células se derrita... No lo conseguí. No lo conseguiré jamás. 
Yo, la que iba de dura sin fronteras, la que decía tener un corazón de hielo y hierro fusionados, yo estoy perdidamente enamorada de él. No sé cómo lo ha logrado, pero ha derretido el hielo y fusionado el hierro; estoy segura que ya no lo derrite, hemos llegado a un punto en que lo evaporiza. Lo ha logrado él solito, sin ayuda de nadie. Ha conseguido cicatrizar todas las heridas y hacerme feliz. 
¿Cuánto hacía que no estaba feliz tanto tiempo seguido? ¿Lo he estado alguna vez? Quién sabe. Sólo sé que me gusta soñar cada noche con él, me gusta que sepa lo mal que lo paso cuando estoy con su familia, me gusta  que sea agresivo con todo el mundo pero a mí me trate como una princesa, me gustan sus mensajes a cualquier hora, me gusta su piel, su olor, su alma. 
Y muchas veces tengo miedo de que el cielo explote porque el mundo se nos queda pequeño.