-Creo que ha empezado a llover...
+¿Qué más da? Ahora, que caiga lo que quiera.

miércoles, octubre 2

Es más complicado escribir cuando todo va mal. Es cierto que las palabras salen solas, pero no es agradable ver los malos pensamientos plasmados en un papel. 

 
Las vida avanza y las cosas cambian. Si eres una chica insegura es lo peor que te puede pasar. Se hace difícil tener que pensar en el futuro sin tener una sensación de vértigo en el estómago y sin nadie con quien hablar. La vida feliz de hace dos años se ha esfumado y ya no queda nada, sólo cenizas: la gente se ha ido, cambia de forma de ser, de gustos, maduran, se centran... Pero yo siempre tengo que ir a contracorriente: tengo que quedarme atascada sin evolucionar, es más, retrocediendo. Tengo que volverme una amargada que no quiere saber nada de la sociedad que le rodea a la que nadie le presta atención ni le escucha cuando intenta hablar. Tengo que detestar a la gente que antes era importante para mí, gente que veía como un modelo a seguir ahora no son más que sombras.

miércoles, agosto 14

Sueño.

Todos se van a pasear y me dejan de niñera de unos críos de 12 entrando de cabeza en la edad del pavo, insoportables.  El aburrimiento es máximo y  a las nueve menos cuarto de la noche, aparece un chico y me propone ir a la ciudad a comer helado. ¿Por qué no? Es alto, moreno y simpático a primera vista. Me advierte que no me quede callada, y nada más montar en el coche me dice que me líe un porro pero le digo que no, entonces lo lía él. Corremos con el coche, soy una imprudente pero de vez en cuando no viene mal. Echa el asiento para atrás para estar más cerca o hablar mejor, no lo sé. Atravesamos la ciudad a toda velocidad, oliendo a marihuana y sintiéndola como corre por las venas, pero como soy una chica buena con dos caladas sobran, me dice que salgo económica. No entiendo cómo desaprovechó la oportunidad de estar en Londres un mes, tres semanas y vuelta a casa arruinado, idiota...  Me niego a que se haga otro, mejor vamos directamente a ver focas, pingüinos y a comer un helado. Miro el mar a mi izquierda, es inmenso, y está atardeciendo, me gusta porque no estoy acostumbrada a verlo. No quiero nada gracias. Ya se le empieza a notar la fumada, seguro que llevaba tres o cuatro porros ya, demasiados para mi gusto. Comento lo gracioso que sería tener un pingüino en la bañera de casa. Se nota que no está habituado a esta zona, parece un pez fuera del agua, llama demasiado la atención. Pasamos a ver las focas, después de retorcerme el tobillo, mi intento de parecer una señorita tirado a la basura, soy torpe... Los leones marinos parece que están muertos o son de plástico, al menos los de este lado, parece que las focas de allí se mueven un poco más, mejor vamos a verlas. Oh, Dios, cómo me meo, quiero ir a un bar, aunque subir la cuesta a ver todo el mar sería divertido. No voy a hacer un sinpa, las señoritas no hacemos eso, y será mejor que ni siquiera me roces. lo más lógico es que me invite, pero creo que no tiene ni para pañuelos así que cada uno paga lo suyo. "Papá, ya voy, no te preocupes estoy bien y no estoy por ningún tugurio, esto es divertido" Hora de volver. Mierda, pinchamos una rueda... ¡No vas a fumar en una gasolinera ni en sus alrededores! Ay para quitar la rueda y poner la otra, menuda odisea, menos mal que nos dejan una llave. Anda feo, vamos para casa, ahora ya puedes liarte uno, y pásatelo. 
Llegamos y todos nos miran, me da dos besos antes de entrar en casa y yo me voy directa al baño, cuando salgo no abro la boca ni puedo parar de reírme. 
Tiene una escalera roja, una azul, una naranja... una para cada día.

sábado, marzo 23

Sólo pienso en escribir cuando las cosas van mal, más bien cuando le doy la vuelta al mundo y lo veo del revés.

"Tenemos tanta posibilidad delante a la hora de elegir que es imposible decidir; podemos desear tanto que no deseamos nada."

Tengo mucho más de lo que nunca he deseado: me desean buenas noches y buenos días, no me falta comida ni abrigo, soy más o menos consentida, me hacen reír y llorar; pero nunca es suficiente. 
Vivimos en una época en la que nos dan todo hecho, no tenemos que buscar nada, todo los tenemos al abrir el cajón, o con una llamada. Estamos tan acostumbrados a vivir así que no nos esforzamos para buscar porque ya lo tenemos todo.  Por esto mismo, tenemos todo pero aún así no es suficiente, siempre querremos más, porque el ser humano es así. Siempre desearemos un coche nuevo, ser más altos, más ropa, dinero o tetas. Y esto no es malo, sin embargo el problema está en desear por encima de nuestras posibilidades; asume que mides 1,58 metros y puedes llegar al 1,60 pero no al 1,70. Nos dejamos influir tanto por estos deseos que nos llegan a anular. Porque no llegues al 1,70 no es el fin del mundo
Para poder llevar a cabo nuestro proyecto vital es necesario tener unas aspiraciones pero dentro de la propia posibilidad. Tienes que pensar en algo que te de fuerzas para poder continuar, tienes que tener unas aspiraciones del futuro para poder actuar en el presente en vistas a ello. Estudiar para poder trabajar y comprar la casa de tus sueños.  Hay que tener siempre en cuenta que los actos realizados en un pasado nos llevan a lo que somos ahora, por lo tanto los que hagamos ahora desencadenarán el futuro de una u otra manera.

jueves, septiembre 6

Sandeces.

Levantó la mirada y en la penumbra pudo distinguir su silueta delineada por los escasos rayos de luz que entraban por la ventana. No era temprano, ni de madrugada, es más no había tiempo, se detuvo cuando la abrazó nada más entrar por la puerta. Tampoco había espacio, se evaporó cuando le dio el primer beso en la espalda. Estaba segura que se derretiría si le volvía a tocar, se fundiría al próximo beso, se disolvería al siguiente te quiero. 
Se encogió todo lo que pudo, evitó moverse por si fuera una ilusión y desaparecía al más mínimo movimiento, por si era el sueño de cada noche Se dejó querer. En ese momento lo supo, estuvo tan segura de ello como que el Sol saldría al día siguiente y se pondría a la misma hora de siempre. Supo que vendería su alma por que ese instante no acabase nunca, o se repitiera eternamente. Supo que quería pasar el resto de su vida entre sus brazos, que quería amanecer pegada a él, quería decirle cada día a cualquier hora lo feliz que era a su lado, a pesar de los enfados provocados. Porque que no haya habido ni una sola discusión en casi un año significará algo bueno ¿no? 
No le podía prometer la vida de sus sueños, un chalet al lado del mar, o un enorme piso en el edificio más alto de la ciudad, no podía prometer que cada fin de semana irían a cenar al restaurante más caro de la región, pero le prometía besos en el cuello cada amanecer, susurros de madrugada, caricias de postre durante todos los días de su vida.

Yo antes no era así.

No lo puedo evitar, le echo de menos. Cada poro de mi puta piel le extraña. Ahora entiendo cómo se sentía él cuando me iba. Pero joder, era diferente; me pasaba el día buscando Wifi abierto para wassapearle. Él está aún más lejos, durante cuatro largos días, y hablamos sólo cuatro minutos seguidos como máximo, un total de 10 minutos aproximados al día, sin whatsapp ni pollas y yo con eso no me sacio. Necesito mucho más, necesito su piel, su risa, sus manos... Joder, le quiero a mi lado aquí y ahora. Es que se me nubla la mente y me pongo a llorar hasta con los anuncios de la tele. No puedo vivir sin él, y sé que no es nada bueno depender tanto de una persona, pero no lo puedo evitar...
Mi yo antiguo se hubiera reído de la canción que acabo de escuchar, de la gente que la escucha y de todo pero mi yo actual se ha puesto a llorar como una boba. Le he tenido que llamar y disimular mis ganas de llorar. Su voz, joder, su puta voz hace que tiemble cada célula de mi cuerpo...

lunes, septiembre 3

Me engañó, más bien me dejé engañar.

Da igual, el caso es que hemos pasado prácticamente 2 días juntos, sin separarnos ni para ir al baño casi. Me da igual que la gente nos mirara raro por ir con espadas, hachas, armaduras, mandobles... Lo pasé en grande. Creo que debería haber menos prejuicios en nuestras cabezas y dejarnos llevar mucho más por las situaciones, intentar conocer gente nueva, ser más abiertos de mente. Cada uno tiene sus aficiones y bien mirado todos somos frikis por algo: deportes, libros, cine, salir de fiesta... Lo más normal es que la gente de este país sea friki del fútbol, y por eso justifican que cualquier persona que no lo es del fútbol, baloncesto o algún deporte de esos colectivos y populares es un raro y lo apuñalan a críticas. Si a mí, a mis amigos y a mi novio nos gusta pegarnos con espadas lo hacemos  y fuera, no tenemos que dar explicaciones a nadie, y porque nos miréis con superioridad creerme, no nos vamos a achantar ni vamos a dejar de hacerlo, igual por listos os lleváis un espadazo en la cabeza, mendrugos.

martes, agosto 14

Aqwefjaosidjp

He perdido la razón, la orientación, la capacidad de empatía, la cabeza y más de una vez las bragas en su habitación. He soñado con sus besos, con sus manos, con su voz y con su piel. He relatado mil veces lo enamorada que me tiene; os  he dicho mil veces que yo antes no era así, que no mostraba, y hasta dudo que tuviera, sentimiento alguno. Era dura como una piedra, amante del humor negro y mostraba indiferencia ante cualquier asomo de emoción. Ahora soy débil, como vosotros.....

Ya no soy capaz de escribir un texto seguido. No consigo concentrarme, ni encontrar una inspiración que no me haga vomitar purpurina...

Querida imaginación, vuelve a mí, te necesito.

sábado, julio 14

Conoces a cientos de personas y ninguna deja huella; de repente conoces a una persona y te cambia la vida, para siempre.

Ves a miles de personas cada día, cientos de gentes diferentes. Haces amigos y piensas que serán para siempre, pero probablemente se vayan tan pronto como vinieron.  Conoces a cientos de personas y ninguna deja huella; de repente conoces a una persona y te cambia la vida, para siempre.


Un día normal te lo encuentras, puede ser en la cola del supermercado, en un parque, en la biblioteca, o tal vez en un garito de mala muerte. Le ves y quieres que se fije en ti, que te hable, que te toque, que te haga reír. Piensas que es una tontería, el mismo juego de siempre, las mismas estupideces de toda la vida. No se te ocurre pensar que esta vez todo va a ser completamente diferente, que ahora no lo crees posible pero dentro de unos meses vas a querer pasar cada minuto a su lado, vais a hacer planes de futuro: lo grande que será la casa, si estaremos cerca del mar o en la montaña, ciudad o pueblo, nada de hijos... Las mismas tonterías que se dice todo el mundo en estos casos. Pero no sois como todo el mundo. La gente no cambia sin motivo. Dios, el Karma o lo que quiera que haya ahí arriba, no hace las cosas sin saber; la casualidad no existe. Pero el futuro da igual. Ahora sólo quieres que te coja la mano y te guiñe un ojo, quieres enseñarle tu sonrisa y el nuevo moratón de tu pierna, la camiseta nueva, las gafas que te ha dado tu madre... Quieres que te agarre el muslo como sólo él sabe, comerte el mundo a su lado, soñar mil estupideces... Le quieres a él,  y nada ni nadie lo va a cambiar. 

viernes, junio 8

Puke Rainbows.

Podría pasarme una vida entera a su lado susurrándole al oído lo mucho que le quiero; podría decir un millón de veces que me derrito cada vez que me guiña un ojo o me sonríe; que mi corazón se dispara cada vez que le veo y cuando me toca. Sí, cada día le quiero más. Ya no me preocupa el mañana, sólo pienso en estar a su lado cada segundo, en hablar con él cada minuto, y preocuparme cada fin de semana que no está a mi lado. Yo, la que iba de dura y de insensible, la que vomitaba cada vez que veía una pareja cursi por la calle, ahora soy la reina de las cursilerías. Pero no me avergüenzo para nada de ello, es más, me pasaría el día gritando a los cuatro vientos lo mucho que le adoro.